Fibromialgia

Fibromialgia: El terrible testimonio

El terrible testimonio de una mujer diagnosticada con fibromialgia

“¿Qué está sucediendo en mi vida?, ¿Qué es lo que pasa cada noche?… por favor que pare este dolor”.

Todas las noches estas preguntas se repetían en mi mente; sentimientos desde el fondo de mi alma, sin embargo, estas 3 exclamaciones no tenían sentido para mí.

No sabía lo que pasaba, me estaba enloqueciendo de pensar si tenía una grave enfermedad o alguna degenerativa. Algo incomprensible estaba sucediéndome y lo único de lo que estaba segura era que sentía múltiples dolores.

La verdad, no sabía de dónde provenían, si estaban focalizados, si eran aislados o si estaban juntos. Repetía en mi mente una y otra vez “¿Por qué a mí?, ¿Qué he hecho para merecer esto? Me levantaba de la cama, caminaba, trataba de dormir, sin éxito. Algo tan sencillo como dormir y no podía hacerlo.

En las mañanas, sentía escalofríos y mi cuerpo muy caliente como si la fiebre me consumiera, mis extremidades entumecidas, dolor abdominal incesante, el dolor lumbar se apoderaba de mis fuerzas y el cuello sentía que estallaría en cualquier momento. ¡Nadie puede vivir así!

Pasaban los días y todo empeoraba, cada noche era una pesadilla sin fin, no veía el horizonte. Definitivamente la mente me consumía por el dolor y me decía que tenía algo muy grave. Decidí comentarle a mi esposo que algo estaba pasando, que sentía un dolor muy profundo.

Fuimos al médico y, como estaba embarazada, el tipo de exámenes que me podían hacer era limitado. Así que sólo hasta el fin del embarazo podían revisar qué era lo que estaba pasando.

Aparentemente mis exámenes de sangre y demás pruebas que podían practicarme eran perfectas. Ahora estábamos más desconcertados que antes. Asociamos que se trataba de algo ligado al embarazo, así que tomé paciencia sobre el tema y esperaré hasta que finalizo el embarazo.

Dos meses después, el embarazo llegó a su fin. En ese momento me practicaron otra tantas pruebas y exámenes de rigor: resonancias magnéticas, visitas a especialistas al reumatólogo, ortopedista, neurólogo y todas las especialidades; ninguno descubría nada al respecto y mi esposo y yo estábamos desesperados por saber al menos de que se trataba algo que no me permitía llevar una vida normal.

Cada vez mi vida se veía más opacada por el dolor día y noche sin fin. Un día, cuando los dolores eran imposibles de sobrellevar, mi esposo que me vio derrumbarme y llorar como una pequeña niña, decidió que volveríamos a visitar los médicos necesarios y los exámenes suficientes para descubrir que era lo que tenía.

Repetimos cuatro veces las pruebas, acudimos a unos 12 médicos aproximadamente hasta que uno de ellos al revisar todos los exámenes y demás, diagnosticó algo que jamás habíamos escuchado: “Fibromialgia. Eso cambio nuestras vidas.”

La historia anterior es de Lucina López, una mujer que ha vencido, poco a poco a la fibromialgia. Si esta anécdota te conmovió o te has identificado, podrías padecer este terrible mal que puede impedir que alguien viva una vida normal.

Acércate a nosotros si sospechas que padeces esta terrible enfermedad, somos expertos y contamos con experiencia para identificar y tratar este padecimiento físico-mental. Contacto

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