Neuromodulación y obesidad

Neuromodulación para tratar la obesidad

México es el segundo país con mayor tasa de obesidad entre adultos en el mundo, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ante este panorama la neurociencia abre una posibilidad más de contrarrestar este mal.

Neurociencia y obesidad en México

A lo largo de los años el misterio que despierta el funcionamiento cerebral se ha ido aclarando a través de exhaustivas investigaciones, mismas que han sentado – entre muchas otras cosas – las bases neurales de la obesidad así como las estructuras cerebrales que se relacionan con este problema.

Visto desde la perspectiva neuropsiquiátrica, el hipotálamo tiene un papel importante en la neurofisiología de la obesidad ya que en él se encuentra el circuito cerebral de la recompensa y el núcleo accumbens, una zona relacionada con el placer, asociado con la búsqueda patológica de comida

Debido a ello, Allen L. Ho, del Standford University School of Medicine, y otros investigadores, proponen la estimulación cerebral profunda para ayudar a las personas con obesidad a controlar mejor su comportamiento y su peso, ya que los procedimientos de neuromodulación ofrecen un enfoque no invasivo y reversible.

Tal técnica implica el uso de un neuroestimulador que se coloca quirúrgicamente en la persona y que aplica impulsos eléctricos sobre las zonas cerebrales elegidas para despolarizar el sistema nervioso y facilitar la estimulación. Los estudios con este tipo de tratamiento profundo en animales han probado que éstos reducen el comportamiento de búsqueda de comida y pierden peso.

Por otro lado, un estudio desarrollado por la Universidad de Sao Paulo (USP), en Brasil, demostró que la misma técnica aplicada en humanos es igualmente efectiva. En este caso se utilizaron una muestra de 38 mujeres de entre 20 y 40 años con un índice de masa corporal (IMC) entre 30 y 35, correspondiente a la obesidad leve o de clase 1, quienes recibieron 17 sesiones de estimulación de corriente directa transcraneal (tDCS) de treinta minutos durante un mes.

De este modo, los resultados arrojados apuntaron a una reducción del apetito a largo plazo sólo en los individuos con modificaciones en el gen COMT, una enzima que desempeña un papel crítico en la liberación de dopamina en la corteza prefrontal, que recibieron la terapia, ya que presentaban una mayor disponibilidad de dopamina.


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