Ansiedad en el deporte

¿Puede un deportista de alto rendimiento sentir ansiedad?

La respuesta es sí, un deportista de alto rendimiento puede sentir ansiedad aunque esté acostumbrado a enfrentar competencias en las cuales debe explotar sus recursos al máximo. Sin embargo, la mayoría del tiempo este problema no se dimensiona ni se visibiliza ya que se da por hecho su pertenencia a una rutina.

Origen de la ansiedad deportiva

Una competencia puede ser vista de diversas maneras, por lo que de ello dependerá el nivel de ansiedad que provoca. Es decir, para algunos competidores será un desafío, pero para otros podría significar una amenaza; en ambos casos se desencadena una serie de síntomas propios de la ansiedad que – dependiendo del nivel – impacta negativa o positivamente su desempeño.

Ahora bien, la ansiedad deportiva se produce por la interacción de varios factores como:

 

Personales – situacionales

En este sentido pueden involucrarse temas tan sensibles como la autoestima por lo que el competidor se siente no motivado, no preparado, inseguro o muy nervioso ante la situación que debe enfrentar. En consecuencia, su rendimiento puede ser el no esperado ya que, además, está valorando su éxito profesional, su peso social, su economía, prestigio, entre otros.

 

Percepción del rival

Esto se da en la etapa precompetitiva debido a que se tiene incertidumbre y expectativas sobre el contrincante. Las preocupaciones habituales en relación con esto son qué tan hábil es respecto a la actividad a desempeñar y respecto a uno mismo.

 

Público

Quienes se enfrentan al escrutinio público tienden a experimentar una fuerte presión que desencadena ansiedad y estrés. Sin embargo, no sólo es por las expectativas del público en general, sino que pueden ser incluso las de sus seres queridos, colegas o el contrincante lo que lo lleva a sentir gran preocupación y no lo deja concentrar.

 

Manifestaciones de la ansiedad

En el grueso de las ocasiones se confunde el estado de vigilancia o alerta con la ansiedad precompetencia, una situación desencadenada por la percepción de desigualdad entre la destreza y la habilidad del deportista en relación con el otro. Este padecimiento ocurre durante las 24 horas previas al evento.

En el periodo de precompetencia se suelen experimentar síntomas en 5 formas:

  • Físicos, como malestar estomacal, temblores, sudoración.
  • Sentimientos de incapacidad, es decir, no hay una sensación de seguridad sobre la preparación que se ha tenido.
  • Miedo al fracaso, asociado a la incertidumbre sobre el contrincante y el evento deportivo.
  • Sentimientos de culpabilidad cuando no se ha hecho nada que quebrante las reglas ni ponga en peligro a los competidores.
  • Ausencia de control por pensamientos mágicos como “sentir mala suerte”.

 

Ciclo vicioso

Ante una situación de estrés por competencia, el organismo libera adrenalina que desencadena los primeros síntomas de ansiedad; al notarlos, el deportista comienza a tener un temor a ellos por su predisposición a que lo perjudiquen o paralice; ese temor hace que los síntomas empeoren aún más y, finalmente, inconscientemente se aprende a asociar los síntomas negativos con una situación de estrés competitivo particular.

Por lo tanto, los síntomas asociados a la disminución del rendimiento, aumenta la preocupación y – a su vez- la propia ansiedad; lo anterior genera un círculo vicioso en el que en ocasiones el deportista se queda anclado.

 

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